El atractivo de crear una Fundación

‘La actividad de las fundaciones es otra forma de pagar impuestos’. La frase, atribuida al jurista Miguel Roca, explica el diferente trato fiscal entre las empresas, que pagan del orden del 30% de sus ingresos a Hacienda, y las fundaciones, que como mucho pagan el 10% en el impuesto sobre sociedades. 

El ahorro de impuestos es tentador y, sin duda, un goloso caramelo para el aficionado a las chapuzas fiscales.   

¿Hablamos de hacer una fundación para canalizar el patrimonio personal? Quien se plantee esta opción hará un mal negocio (al margen de un fraude). Básicamente porque para disfrutar de las ventajas fiscales es necesario desarrollar una actividad que se considere de interés general (asistencia social, cultural, sanitaria, etc.). Pero, por encima de todo, porque recuperar el patrimonio aportado a una fundación es prácticamente imposible. 

En España hay entre 8.000 fundaciones en activo y por motivos fiscales no se ha creado ninguna, según los expertos. Al tiempo reconocen que estas entidades tienen un régimen muy beneficioso desde que hace un año entró en vigor la nueva normativa que las regula. 

Para cumplir con su fin social las fundaciones reciben ingresos como donativos y subvenciones, y pueden desarrollar actividades sociales que les produzcan ingresos. Por nada de esto pagan impuestos. 

También pueden alquilar los inmuebles que poseen y las rentas que reciben están también exentas. Sólo por las explotaciones económicas que desarrollen al margen de su fin social, algo que tendrán que realizar sólo con el 30% de sus ingresos, tributarán al 10%. Además, estas rentas deben ser siempre inferiores al 40% de sus ingresos totales. 

A la limitación de ingresos procedentes de la actividad mercantil se suma el blindaje del patrimonio que maneja una fundación. Hay que resaltar que, exceptuando el dinero aportado como dotación fundacional, sí que se puede disponer del capital que los patronos vayan aportando a la entidad. 

En el caso de que llegue el momento de la disolución de la entidad, el patrimonio íntegro debe ir destinado a otra entidad sin fines lucrativos, al Estado o a otras entidades públicas. Y en el caso de que una herencia sea el origen de una fundación, no habrá pago de impuestos, pero los herederos tampoco recibirán nada. 

¿Por qué entonces se crea una fundación?

En el caso de que esté vinculada a una gran empresa, los expertos coinciden en privado en que se utilizan como retiro dorado para directivos en proceso de jubilación o para contratar personas en difícil situación laboral, como es el caso de los investigadores. 

Los patronos de una fundación (semejantes a los socios de otro tipo de entidades) no pueden cobrar por su trabajo en la entidad. Pero al margen de su tarea como gestores, sí que pueden prestar servicios a la fundación, por los que sí cobrarán. Asimismo, la fundación es libre para contratar y pagar a su personal. 

Por encima o en paralelo a los beneficios fiscales o estratégicos está la rentabilidad, que se mide en la mejora de la imagen pública que supone dar a conocer las inquietudes solidarias a través de la constitución de una de estas entidades. 

Por eso, según destacan en la Fundación Empresa y Sociedad, las fundaciones están reservadas para proyectos de gran impacto. Desde el punto de vista fiscal, Valentí Pich, presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales, cree que Hacienda tiene difícil controlar si la fundación destina o no el 70% de sus rentas a fines sociales. 

Lo que se debe de ser

Capital

No hay capital social, sino que se denomina dotación. 

Puede estar desembolsada en dinero o bienes y siempre debe ser superior a 30.000 euros. Decir que la dotación vendrá de los donativos futuros no se admite. 

Patronos

Los llamados socios en otras entidades son los patronos en las fundaciones. Siempre deben ser un mínimo de tres. Su cargo como gestores es gratuito con la salvedad de si prestan servicios a la sociedad, pueden cobrar por ello.

Actividad

Las fundaciones deben perseguir fines de interés general. La ley hace una lista exhaustiva, pero no cerrada. La nueva normativa incluye actividades nuevas respecto a la ley anterior, como las laborales y de desarrollo de internet. 

Información 

Estas entidades deben presentar una memoria económica anual muy detallada en Hacienda, salvo que sus ingresos sean inferiores a 20.000 euros y no participen en sociedades.
 

Liquidación

A la muerte de una fundación, su patrimonio va destinado a otra fundación o al Estado. 

Dueñas de Empresas

Uno de los grandes cambios de la nueva regulación sobre fundaciones ha sido la posibilidad de que estas entidades puedan adquirir sin límite alguno acciones de cualquier tipo de sociedad. Hasta 2003, esta posibilidad tenía como tope que con dicha compra no se alcanzara una participación mayoritaria en la sociedad. 

La total libertad de la normativa actual abre la puerta a que una fundación pueda hacerse hasta con el 100% de una empresa mercantil. Un ejemplo de la aplicación de esta regla se ve en la Fundación Pedro Barrié de la Maza, que, como accionista del Banco Pastor, posee en torno al 45% de su capital. 

Ahora bien, la fundación para que no pierda el régimen fiscal beneficioso debe mantener esa proporción que le obliga a destinar, al menos, el 70% de sus rentas e ingresos al cumplimiento de fines de interés general. De esta forma, para comprar acciones de sociedades mercantiles sólo podrá utilizar el 30% restante. Asimismo, las rentas e ingresos que procedan de ese 30% restante que sean actividades ajenas al fin propio de la fundación no podrán suponer más del 40% de los ingresos totales de la entidad. Es decir, que una fundación no podrá alimentarse de una actividad mercantil más que una pequeña parte. En el caso de que la fundación quisiera vender las acciones de la sociedad mercantil, las plusvalías tributarán al 10% y no disfrutan de la exención general. 

Fuente. MAZO, V. 2012. “El atractivo de crear una Fundación“. Cinco Sentidos, Cinco Días.

Y te traigo, aquí abajo, la visión de mi buen amigo, Ramón Pérez Lucena, y algunos motivos para crear una Fundación que pienso te puede ayudar mejor a entender los beneficios de constituir una Fundación:

¿Alguien ha visto algún gobierno que esté trabajando en Grecia o Turquía, o cuántos sirios han llegado a nuestros pueblos? Pero son muchas las Ongs y voluntarios que allí están desde el primer día. ¿Quién financia los programas de investigación de enfermedades raras? ¿Quien mantiene a más de 60.000 profesores? ¿Quiénes están con los últimos en nuestras ciudades? Por no hablar de la salud, de los mayores, de las becas de postgrado… donde ya es mayoría el sector fundacional. Las 8.500 fundaciones que operan en España dan trabajo a más de 220.000 personas y se calcula que unos 30 millones de habitantes se benefician de sus programas. 

Crear una fundación es decidirse por afectar unos bienes, derechos o recursos para cumplir unos fines de interés general, sin repartir los beneficios entre los fundadores. Beneficios, que tienen que darse, pues una fundación sin beneficios o es de un partido político o es pública. 

También es cierto que si unir el derecho de fundación con los fines de interés general (lo razonablemente común a los miembros de una sociedad) es una exigencia constitucional (art. 34 CE); la necesidad de la ausencia de lucro no viene impuesta constitucionalmente. 

Fuente. PÉREZ LUCENA, R. 2013. “El ‘sin ánimo de lucro’ y el ‘interés general’ de las Fundaciones“. Blog de Abogado de Fundaciones.

 

Anuncios

Un comentario sobre “El atractivo de crear una Fundación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s